ABC: La deuda del chavismo con el jefe de la diplomacia de Trump

El empresario Rex Tillerson, quien fuera elegido recientemente por Donald Trump para asumir la Secretaría de Estado de Estados Unidos, tiene un viejo agravio con el Gobierno venezolano.

Desde el año 2006 Tillerson viene asumiendo la dirección ejecutiva de una de las principales compañías petroleras del mundo, ExxonMobil. En el 2007 tuvo su primera prueba internacional cuando el fallecido ex-presidente de Venezuela, Hugo Chávez, obligó a las empresas extranjeras presentes en el sector petrolero de Venezuela a quedar como socios minoritarios en empresas mixtas dirigidas por PDVSA.

ExxonMobil, que llevaba décadas operando en el país y tenía intereses en los campos de Cerro Negro y La Ceiba, rechazó la medida y plantó cara a Chávez en los tribunales internacionales.

En 2014, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones falló a favor de ExxonMobil, pero el arbitraje de ese organismo fijó una compensación de apenas una décima parte de lo que reclamaba la compañía (1.600 millones de dólares). Esta decisión fue cuestionada por Venezuela, por lo que el país aún no ha satisfecho esa cantidad.

A la espera de que el nuevo presidente estadounidense establezca las líneas para la política exterior de su Administración, queda claro que el Departamento de Estado pasará de estar dirigido por alguien que los chavistas podían invocar inicialmente como un antiguo amigo a estar encabezado por un viejo rival.

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