En Cuba, enriquecerse el pueblo sigue siendo “repugnante” para el gobierno

¿Qué pasa en Cuba? El gobierno anunció una nueva Constitución. ¿Cuán profundo es el cambio? El anteproyecto consta de un Preámbulo, 224 artículos divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones. Supuestamente, se discutió los días 21, 22 y 23 de julio y nadie espera que el dócil Parlamento cubano, compuesto por 605 asambleístas asombrosamente afinados -los llaman «los niños cantores de La Habana»- genere la menor disonancia.

Reintroducen el cargo de Primer Ministro. El Presidente representará al Estado. El Primer Ministro se encargará de la gerencia del gobierno y del control del Consejo de Ministros. Ninguno de esos mandos será por voto directo. El Parlamento -que en Cuba se denomina «Asamblea Nacional del Poder Popular»- se encargará de la selección. Y, dentro del Parlamento, será otro órgano mucho más reducido y manejable, el Consejo de Estado, el que propondrá a los «compañeros» idóneos.

El Partido Comunista conserva su carácter de fuerza hegemónica del país y centro único de iniciativas. Inasequibles al desaliento, se continúa invocando la inspiración marxista-leninista del Estado y del gobierno. Pero el elemento más enigmático es la incorporación de un inquietante Consejo de Defensa Nacional, del que se dice que es «un órgano superior del Estado que dirige al país durante las situaciones excepcionales y de desastre».

No se dice, pero se sabe, que esa institución está regida por el coronel Alejandro Castro Espín, formado por la KGB en la época de la URSS, único hijo varón de Raúl Castro, y reúne a todas las fuentes de inteligencia y contrainteligencia del país. /Lea la nota completa de ABC de España/